El propósito principal de La Vara del Pastor es abrir el misterio oculto
por mucho tiempo con respecto al siempre desafiante y tan discutido tema de
los 144,000 (Apoc. 14:1), con el objetivo central en vista de efectuar entre
el pueblo de Dios esa “reforma completa” predicha por el Espíritu de
Profecía (Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, pp. 261, 262; Joyas
de los Testimonios, Vol. 3, pp. 254, 255).
Estas verdades divinamente reveladas son de suprema importancia para la
iglesia justamente ahora debido a los acontecimientos de prueba y zarandeo
por medio de los cuales el pueblo de Dios pronto ha de pasar. Siendo asuntos
vitales para la salvación, rTrabajar adentro o afuerada tanto de ministros
como de laicos para apartarse de toda mundanalidad y anclarse en la Roca
Sólida por medio de la obediencia a toda la verdad conocida por la iglesia,
si han de escapar la ruina venidera que ha de tomar a todo pecador.
Siendo su interés doctrinal dominante la verdad de los 144,000, y un
entendimiento correcto de esta verdad siendo un asunto de vida o muerte para
todos, La Vara lo revela desde varios ángulos diferentes, cada uno urgiendo
a la Denominación a prepararse para la gloriosa liberación
de los santos y contra la deshonrosa destrucción de los
pecadores profetizada por el sellamiento y la matanza registrada en Ezequiel
9.
No se aboga por una denominación nueva, sino todo lo contrario, pues tal
cosa sería absolutamente lo opuesto. Y finalmente, dando prueba irrefutable
que la Denominación Adventista del Séptimo Día ha sido el instrumento de
Dios desde 1844 par llevar adelante su obra en la tierra, y que La Vara da
“fuerza y vigor” “al tercer mensaje” –Primeros Escritos, p. 277.
Implicando ser el antitipo del primer éxodo, La Vara del Pastor toma su
nombre de la vara de Moisés, el instrumento por el cual el Señor mostró su
poder en la liberación de los hijos de Israel. La Vara del Pastor, la única
vara que haya hablado alguna vez, es predicha y recomendada en Miqueas 6:9
“Oíd la vara, y a Quien (a Él) la establece.”
Si los davidianos piensan que ellos tienen un mensaje, ¿por qué no están
contentos de ir en su camino y dejar a otros que tomen el suyo? ¿Por qué deben
ellos agitar su mensaje en nuestra iglesia?
Respuesta:
Rastreando la historia de la iglesia por las edades, encontramos que si todos
hubieran tomado la misma posición del inquiridor, el avance de la verdad nunca
hubiera alcanzado a la iglesia en cualquier período. Si los mensajeros de Dios
en los diferentes tiempos hubieran fallado en agitar su mensaje en sus propias
iglesias, ¿cómo, entonces, los varios mensajes de reforma habrían alcanzado al
pueblo? ¿No está Dios más interesado en ellos que en los paganos? Juan el
Bautista, Jesús y los apóstoles, todos sacrificaron sus vidas para llevar su
mensaje a su propia iglesia. ¿Por qué, entonces, no debieran los davidianos
hacer lo mismo?
“La persecución se ensañó entonces en ellos con furor [Wiclef, Hus, Lutero,
Tyndale, Bax-ter, Wesley], Pero no dejaron de proclamar la verdad.
Diferentes períodos de la historia de la iglesia fueron señalados por el
desarrollo de alguna verdad especial adaptada a las necesidades del pueblo de
Dios en aquel tiempo. Cada nueva verdad se abrió paso entre el odio y la
oposición; los que fueron favorecidos con su luz se vieron tentados y
probados. El Señor envía al pueblo una verdad especial para la situación en
que se encuentra. ¿Quién se atreverá a publicarla? Él manda a sus siervos que
dirijan al mundo el último llamamiento de la misericordia divina. No pueden
callar sin peligro de sus almas.” –El
Conflicto de los Siglos,
p. 667.
Por
consiguiente no nos atrevemos a rehusar publicar la verdad davidiana
especial para la iglesia de hoy día.
Si Dios lo ha llamado para
que sea realmente como Jesús, Él le llevará a una vida de crucifixión
y humildad y le demandará obediencia y que no será capaz de seguir a
otro pueblo o compararse a otros Cristianos. De muchas formas
parecerá que El dejará que otras buenas personas hagan cosas que El no
dejará que usted haga
Otros
Cristianos y ministros que parecen ser muy religiosos y serviciales,
se apresuran, manipulan, forman planes para llevar a cabo sus deseos,
pero usted no puede hacer eso, y si lo intenta, sufrirá un gran
fracaso y con la censura de nuestro Señor se convertirá en un
adolorido penitente.
Otros
pueden alardear de sí mismos, de su obra, de sus éxitos, o de sus
escritos, pero el Espíritu Santo no le permitirá a usted hacer tales
cosas, y si comienza a hacerlas, Él le llevará a una profunda
humillación que hará que usted se desprecie a sí mismo y a todas
sus buenas obras.
A otros se les
permitirá tener éxito en hacer dinero, o que reciban un legado, pero
es probable que Dios lo mantenga a usted pobre, porque Él quiere que
usted tenga algo aún mejor que el oro, esto es, una dependencia
incondicional de Él, para que pueda tener el privilegio de suplir sus
necesidades cada día de un tesoro escondido.
El
Señor puede hacer que otros sean honrados y puestos adelante y
mantenerlo a usted escondido en la oscuridad,
porque Él quiere producir un fruto fragante escogido para Su gloria
venidera, que sólo puede ser hecho en la oscuridad. Él
puede dejar que otros sean grandes, pero
mantenerlo a usted pequeño.
Él puede permitir que otros
hagan el trabajo por Él y quedarse con el crédito, pero Él hará que
usted trabaje y se esfuerce sin que usted sepa cuánto está haciendo,
pero hará entonces su trabajo aún más precioso, Él puede dejar que
otros reciban el crédito por el trabajo que usted ha hecho y hacer que
su recompensa sea diez veces mayor cuando Jesús venga.
El Espíritu Santo le
vigilará muy de cerca con un amor celoso y le reprenderá por sus
cortas palabras y sentimientos, por desperdiciar su tiempo y su
dinero, por lo que otros Cristianos no parecen sentir aflicción.
Así es que, cambia de
parecer, que Dios es un Soberano infinito y tiene el derecho de hacer
como le plazca con El mismo. Puede que El no le explique miles de
cosas que le dejan perplejo cuando trata con usted, pero si usted
absolutamente se entrega para ser su esclavo, El le envolverá
en un amor celoso, y le otorgará muchas bendiciones que se les
confieren solamente a los que están en el círculo íntimo.
Deje establecido de una vez por todas que usted ha de tratar
directamente con el Espíritu Santo y que Él es quien tiene el
privilegio de atar su lengua o de cambiar sus manos o de cerrar sus
ojos de un modo que parece no usar en otros. De esta manera cuando
esté tan poseído del Dios viviente de modo que en secreto en su
corazón usted está complacido y deleitado con esta protección
peculiar, personal, privada y celosa. Dirigido por el Espíritu Santo
en su vida, usted habrá encontrado el vestíbulo del cielo.
Por una parte encuentro que su literatura enseña a sus miembros que no
salgan de los rangos de la iglesia madre, mientras que, por otra
parte, encuentro que está causando muchos problemas en la iglesia
¿cómo puede armonizar su precepto con su ejem-lo? ¿Por qué no consagra
su tiempo a esfuerzos evangelísticos, trayendo almas errantes al
conocimiento de la verdad y dejar a la iglesia en paz?
Respuesta:
Sin duda creemos que este no es un tiempo para estar jalando en
diferentes direcciones, sino realmente estar buscando la unidad. Y el
mensaje que estamos llevando a la iglesia, no contiene ninguna
doctrina o enseñanza que justifique que salgamos de los rangos de la
iglesia para llegar a ser una secta separada, sino por el contrario,
absolutamente prohíbe que hagamos esto. Por estas razones, desde un
principio, constantemente rehusamos, aún frente a un trato abusivo, a
salir de la iglesia madre.
Por lo tanto, en lo que nos concierne, en cuanto a la existente
controversia y división, es la responsabilidad de los hermanos
dirigentes de la Denominación, y no de nosotros, por-que sólo estamos
llevando a cabo el precepto expreso del Señor y su ejemplo de jamás
sacrificar la verdad. Y ellos mismos admiten que deberíamos obedecer a
Dios antes que a los hombres. Por lo tanto, sobre ellos descansa la
pesada condenación de repetir la locura trágica de los judíos en el
tiempo de Cristo, rechazando el mensaje de la hora, “no entrando ellos
mismos” en la expansión de la verdad, impidiendo a los que quieren
entrar y echando fuera a los que entran.
Así que, consagrar nuestro tiempo para evangelizar al mundo mientras
descuidamos la iglesia, sería un acto criminal, una de las más altas
traiciones para Dios y su pueblo. La iglesia primero debe ser salvada
de su condición laodicense, de ser “desventurada, miserable, pobre,
ciega y desnuda.” Ella, no el mundo, está a punto de ser vomitada.
Ella “es el único objeto en la tierra al cual Él concede su suprema
consideración.” –Testimonios
para los Ministros,
p. 15.
Pero en su actual estado deplorable de ceguera y destitución, como lo
expone el Testigo Fiel (Apoc. 3:14-18), ella no es completamente
idónea para la tarea que se le ha asignado, y debe ser rescatada de su
triste engaño, antes que ella pueda llegar a ser un refugio seguro y
una influencia salvadora para los que se lleguen a unir a sus rangos.
Si Dios la abandonara en su condición laodicense en la que ahora
languidece, no solamente ella misma se perdería, sino como
consecuencia, también el mundo entero se perdería junto con ella. Por
lo tanto, Él debe despertarla o levantar otra para hacer la obra que
necesita hacerse.
Sin embargo piense, ¡qué gozo eterno sería para Él, capacitarla y
usarla para su gloria, en lugar de abandonarla! Así que, en lugar de
levantar otra como último recurso, Él está tratando de salvarla, y la
salvará, como ha prometido:
“Satanás obrará sus milagros para engañar, establecerá su poder como
supremo. La iglesia parecerá a punto de caer, pero no caerá.
Permanece, mientras que los pecadores en Sion serán zarandeados. El
tamo tiene que ser separado del precioso trigo. Esto es un evento
terrible, pero, sin embargo tiene que ocurrir. Ninguno sino los que
han estado venciendo por la sangre del Cordero y la Palabra de su
testimonio, serán encontrados con los leales y verdaderos, sin mancha
de pecado, ni engaño en su boca. El remanente que purifica sus almas
obedeciendo la verdad recibe fortaleza del proceso de prueba,
exhibiendo la belleza de la santidad en medio de la apostasía que les
rodea. . .
“El gran evento tan eminente separará a los que Dios no ha designado,
y Él tendrá un ministerio puro y santificado preparado para la lluvia
tardía.” –Carta
55,1886.
[Manuscript Releases, Tomo 12, p. 327 –Inglés]
Si el Señor fuera –quien Él mismo cuando estuvo en la tierra dedicaba
todo su tiempo al esfuerzo exclusivo de salvar a su iglesia
entonces perdida, –si nos envía al mundo, en vez de a su iglesia
perdida de hoy, esto no sólo significaría traer al inocente para
perecer con los culpables, sino mostraría que el Señor está cambiando
completamente su propia práctica y contradiciendo sus propias órdenes
a sus apóstoles que ellos predicaran la Verdad Presente primero a la
iglesia. (Mat. 10:5, 6).
Por lo tanto, en misericordia y en conformidad con su eterno
procedimiento, Él designó que “mientras se prosigue el juicio
investigador en el cielo, mientras que los pecados de los creyentes
arrepentidos son quitados del santuario, debe llevarse a cabo una
obra especial de purificación, de liberación del pecado entre el
pueblo de Dios en la tierra.” Esta es su obra especial. “Entonces
la iglesia que nuestro Señor recibirá para Sí será una ‘Iglesia
gloriosa, no teniendo mancha ni arruga, ni otra cosa semejante.’ ” –El
Conflicto de los Siglos,
p. 478
“El Señor no obra para traer a muchas almas a la verdad,” Además el
Espíritu de Verdad dice, “debido a los miembros de iglesia que
nunca han estado convertidos, y a aquellos que una vez se
convirtieron, pero que han apostatado. ¿Qué influencia tienen sobre
los nuevos conversos estos miembros no con-sagrados? ¿No anularían el
efecto del mensaje dado por Dios que su pueblo ha de presentar?” –Consejos
Sobre el Régimen Alimenticio,
p. 547.
Pero cuando los que han apostatado y los inconversos, la cizaña, son
quitados, “Entonces ella aparecerá ‘como el alba, hermosa como la
luna, esclarecida como el sol, imponente como ejército con banderas
tremo-lantes.’ ” –El
Conflicto de los Siglos,
p. 478.
Si, los paganos honestos tienen que ser y serán evangelizados, sin
embargo “las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mat. 10:6) tienen
que buscarse primero. Por lo tanto, cuán agradecidos y que
cooperadores debieran ser, y lo serán cuando descubran que en vez de
ser ricos y aumentados con bienes y sin necesidad de nada, son en
realidad “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos,” –en
necesidad de todo; y que el Señor está esperando que ellos se
despierten al hecho para que Él pueda hacer de ellos lo que debieran
ser.
Por estas razones Dios dice ahora que trabajemos adentro de la
congregación laodicense en lugar de afuera. Y lo que Él dice es
lo que quiere decir, y no nos atrevamos a desobedecer, no importa lo
que los hombres pue-dan decir o hacer.
Surgiendo
en 1930 dentro de la denominación Adventista del Séptimo Día (“la iglesia de
los laodicenses”). La Asociación de Davidianos Adventistas del Séptimo Día
ha sido siempre comisionada para la obra profética (predicha en Isaías 52:1)
para preparar a la iglesia de Laodicea, la ultima con “la cizaña” entre “el
trigo” para la proclamación final del evangelio “en todo el mundo.” Mat.
24:14.
Esta Asociación, en común con la Denominación Adventista del Séptimo Día,
sostiene “ciertas creencias fundamentales, los principales rasgos de los
cuales, junto con una porción de referencias bíblicas sobre las cuales están
basadas”, son originalmente resumidas de la siguiente manera:
“1. Que las Santas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento fueron
dadas por Inspiración de Dios y contiene toda la revelación suficiente de su
voluntad para el hombre, y son la única regla infalible de fe y práctica. 2
Tim. 3:15-17.
“2. Que la Deidad o Trinidad, consiste del Padre Eterno, un Ser personal,
espiritual, omnipotente, omnipresente, omnisapiente, infinito en sabiduría y
amor; del Señor Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, a través de Quien
todas las cosas fueron creadas y a través de Quien la salvación de las
huestes redimidas será efectuada; del Espíritu Santo, la tercera persona de
la Deidad, el gran poder regenerador en la obra de la redención. Mat. 28:19.
“3. Que Jesucristo es Dios mismo, siendo de la misma naturaleza y esencia
como el Padre Eterno. Mientras conservaba su naturaleza divina tomó sobre sí
la naturaleza de la familia humana, vivió en la tierra como un hombre,
ejemplificó en su vida como nuestro ejemplo los principios de justicia,
testificó de su relación con Dios por medio de muchos milagros grandiosos,
murió por nuestros pecados en la cruz, fue resucitado de los muertos, y
ascendió al Padre, donde vive por siempre para hacer intercesión por
nosotros. Juan 1:1, 14; Heb. 2:9-18; 8:1,2; 4:14-16; 7:25.
“4. Que cada persona para obtener la salvación debe experimentar el nuevo
nacimiento; que esto incluye una transformación completa en la vida y el
carácter por el poder recreativo de Dios por medio de la fe en el Señor
Jesucristo. Juan 3:16; Mat. 18:3; Hech. 2:37-39.
“5. Que el bautismo es una ordenanza de la iglesia cristiana y debe ser
seguido al arrepentimiento y al perdón de los pecados. Por su observancia se
muestra la fe en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Que la forma
apropiada del bautismo es por inmersión. Rom. 6:1-6; Hechos16:30-33.
“6. Que la voluntad de Dios tal como se relaciona con la conducta moral está
contenida en su ley de los diez mandamientos; que estos son los grandes
preceptos morales, inmutables y obligatorios para todo hombre en cada
época. Éxo.
20:1-17.
“7. Que el cuarto mandamiento de esta ley inmutable demanda la observancia
del séptimo día Sábado. Esta santa institución es al mismo tiempo una
conmemoración de la creación y una señal de santificación, una señal de
descanso del creyente de sus propias obras de pecado, y su entrada al
descanso del alma que Jesús promete a los que a Él vienen. Gén. 2:1-3; Éxo.
20-8-11; 31:12-17; Heb. 4: 1-10.
“8. Que la ley de los diez mandamientos señalan el pecado, la penalidad del
cual es muerte. La ley no puede salvar al transgresor de sus pecados, ni
impartir el poder para mantenerlo sin pecar. En su amor infinito y
misericordia, Dios provee un camino por el cual esto puede ser hecho. Él
proveyó un substituto, Cristo el Justo, para morir en lugar del pecador, “al
que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” 2 Cor. 5:21. Que uno es
justificado, no por la obediencia a la ley, mas por la gracia que es en
Cristo Jesús. Al aceptar a Cristo, el hombre es reconciliado con Dios,
justificado por su sangre de los pecados pasados, y salvado del poder del
pecado por su vida morando en nosotros. Así el evangelio llega a ser “el
poder de Dios para salvación para todos los que creen.” Esta experiencia es
obrada por la agencia divina del Espíritu Santo, Quien convence de pecado y
guía hacia Aquel que carga con el pecado, conduciendo al creyente a una
relación del nuevo pacto, donde la ley de Dios es escrita dentro de su
corazón, y a través del poder habilitador de Cristo que mora dentro, su vida
es traída a la conformidad con los preceptos divinos. El honor y meritos de
esta maravillosa transformación pertenecen completamente a Cristo. 1 Juan
3:4; Rom. 7:7; Rom. 3:20; Efe. 2:8-10; 1 Juan 2:1-2; Rom. 5:8-10; Gál. 2:20;
Efe. 3:17; Heb. 8:8-12.
“9. Que Dios ‘es el único que tiene inmortalidad.’ 1 Tim. 6:15. El hombre
mortal posee una naturaleza inherentemente pecadora y decadente. La vida
eterna es el regalo de Dios por medio de la fe en Cristo. Rom. 6: 23. El que
tiene al Hijo tiene la vida. 1 Juan 5:12. La inmortalidad es otorgada sobre
los justos a la segunda venida de Cristo, cuando los justos muertos son
resucitados de la tumba y los vivos justos trasladados para encontrarse con
el Señor. Entonces es que a aquellos que son contados por fieles son
vestidos “de inmortalidad.” 1 Cor. 15:51-55.
“10. Que la condición del hombre en la muerte es de inconciencia. Que todos
los hombres buenos y malos por igual, permanecen en la tumba desde la muerte
hasta la resurrección. Ecl. 9:5, 6; Sal. 146:3,4; Juan 5:28,29.
“11. Que habrá una resurrección tanto de justos como de injustos. La
resurrección de los justos acontecerá en la segunda venida de Cristo; la
resurrección de los injustos se llevará a cabo mil años después, al
cierre del milenio. Juan 5:28,29; 1 Tes. 4:13-18; Apoc. 20:5-10.
“12. Que finalmente el impenitente, incluyendo a Satanás, el autor del
pecado, será reducido a un estado de no existencia por el fuego de los
últimos días, llegando a ser como si nunca hubieran sido. Así el universo de
Dios será purificado de pecado y pecadores. Rom. 6:23; Mal. 4:1-3; Apoc.
20:9, 10; Abdías. 16.
“13. Que ningún período profético [fijando fechas proféticas del tiempo
exacto del regreso de Cristo] es dado en la Biblia para llegar hasta la
segunda venida, sino que el período más largo, los 2300 días de Daniel 8:14,
terminaron en 1844, y nos trajeron a un evento llamado la purificación del
santuario.
“14. Que el verdadero santuario, del cual el tabernáculo en la tierra fue un
tipo, es el templo de Dios en el cielo, del cual Pablo habla en Hebreos 8 en
adelante, y del cual el Señor Jesús, como nuestro gran Sumo Sacerdote, es
ministro; y que la obra sacerdotal de nuestro Señor es el antitipo de la
obra del sacerdocio judío de la dispensación antigua; que este santuario
celestial es el que ha de ser purificado al final de los 2,300 días de Dan.
8:14; siendo su purificación como en el tipo, una obra de juicio, comenzando
con la entrada de Cristo como Sumo Sacerdote sobre la fase del juicio de su
ministerio en el santuario celestial prefigurado en el servicio terrenal de
la purificación del santuario en el día de expiación. Esta obra de juicio en
el santuario celestial comenzó en 1844. Su terminación cerrará la gracia
para la humanidad.
“15. Que Dios, en el tiempo del juicio, y de acuerdo con su trato uniforme
con la familia humana, al advertirles de los eventos por venir y que
vitalmente afectan sus destinos (Amós 3:6,7), envía una proclamación de la
aproximación del segundo advenimiento de Cristo; que esta obra es
simbolizada por los tres ángeles de Apocalipsis 14; y que su triple mensaje
trae a vista una obra de reforma para preparar un pueblo para encontrarse
con Él en su venida.
“16. Que el tiempo de la purificación del santuario, sincronizando con el
período de la proclamación del mensaje de Apocalipsis 14, es un tiempo de
juicio investigativo, primero con relación a los muertos, y en segundo
lugar, con relación a los vivos. Este juicio investigador determina quienes
de las miríadas que duermen en el polvo de la tierra son dignos de tomar
parte en la primera resurrección, y quienes de la multitud de los vivos son
dignos para la traslación. 1 Pedro 4:17, 18; Daniel 7:9,10; Apoc. 14: 6,7;
Lucas 20:35.
“17. Que los seguidores de Cristo deben ser un pueblo santo, sin adoptar
máximas no santificadas ni conformarse a las maneras impías del mundo, ni
amar sus placeres pecaminosos ni aprobar sus insensateces. Que el creyente
debe reconocer su cuerpo como el templo del Espíritu Santo, y que por lo
tanto el debe vestir ese cuerpo con nitidez, modestia y con atavío digno.
Además, que al comer y beber y en todo su curso de conducta deberá modelar
su vida hasta llegar a ser un seguidor del humilde y manso Maestro. De
manera que el creyente será guiado a abstenerse de toda bebida intoxicante,
tabaco y otros narcóticos, y evitar todo hábito y práctica que profane el
cuerpo y el alma. 1 Cor. 3:16, 17; 9:25; 10:31; 1 Tim. 2:9, 10; 1 Juan 2:6.
“18. Que el principio divino de los diezmos y ofrendas para el apoyo del
evangelio es un reconocimiento que Dios es el dueño de nuestras vidas, y que
somos mayordomos que debemos darle cuenta de todo lo que ha encomendado a
nuestra posesión. Lev. 27:30; Mal. 3:8-12; Mat. 23:23; 1 Cor. 9:9-14; 2 Cor.
9:6-15.
“19. Que Dios ha puesto en su iglesia el don del Espíritu Santo, como está
enumerado en 1 Corintios 12 y Efesios 4; que esos dones operan en armonía
con los principios divinos de la Biblia, y son dados para perfeccionar a los
santos, para la obra del ministerio y para la edificación del cuerpo de
Cristo. Apoc. 12:17; 19:10; 1 Cor. 1:5-7.
“20. Que la segunda venida de Cristo es la gran esperanza de la iglesia, la
gran culminación del evangelio y del plan de salvación. Su venida será
literal, personal y visible. Muchos eventos importantes estarán asociados
con su regreso, tal como la resurrección de los muertos, la destrucción de
los impíos, la purificación de la tierra, la recompensa de los justos, el
establecimiento de su reino eterno. El cumplimiento casi total de varias
profecías, especialmente las que se encuentran en los libros de Daniel y
Apocalipsis, con condiciones existentes en el mundo físico, social,
industrial, político y religioso, indicando que la venida de Cristo esta
cerca, a las puertas. El tiempo exacto de este evento no ha sido predicho.
Los creyentes son exhortados a estar preparados, “porque a la hora que no
pensáis el Hijo del Hombre será revelado. Luc. 21:25-27; 17:26-30; Juan
14:1-3; Hechos 1:9-11; Apoc. 1:7; Heb.9:28; Sant. 5:1-8; Joel 3:9-16; 2 Tim.
3:1-5; Dan. 7:27; Mat. 24:36, 44.
“21. Que el reinado milenario de Cristo durante los mil años cubre el
período entre la primera y la segunda resurrección, durante cuyo tiempo los
santos de todas las edades vivirán con su bendito Redentor en el cielo. Al
final del milenio la santa ciudad con todos los santos descenderán a la
tierra. Los impíos, resucitarán en la segunda resurrección y subirán sobre
la anchura de la tierra con Satanás a la cabeza para circundar el campamento
de los santos, y es cuando fuego descenderá de Dios del cielo y los
devorará. En el fuego que destruirá a Satanás y a su hueste, la tierra misma
será regenerada y purificada de los efectos de la maldición. Así el universo
de Dios será purificado de la mancha repugnante del pecado. Apoc. 20; Zac.
14:1-4; 2 Ped. 3:7-10.
“22. Que Dios hará todas las cosas nuevas. La tierra restaurada a su
inmaculada belleza, será para siempre la morada de los santos del Señor. La
promesa a Abraham, que a través de Cristo él y su simiente poseerían la
tierra a través de las edades sin fin de la eternidad, será cumplida. El
reino y el dominio y la majestad del reino debajo de todo el cielo sea dado
al pueblo de los santos del altísimo, cuyo reino es un reino eterno, y todos
los dominios le servirán y obedecerán. Cristo el Señor, reinará supremo y
toda criatura que está en el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra,
y los que están en el mar atribuirán bendición y honor y gloria y
poder al que está sentado sobre el trono y al Cordero por siempre y para
siempre. Gén. 13:14-17; Rom. 4:13; Heb. 11:8-16; Mat. 5:5; Isa. 35; Apoc.
21:1-7; Dan. 7:27; Apoc. 5:13;” Anuario de la Denominación de los
Adventistas de Séptimo Día, Edición 1940, pp. 5-8.
EN ADICIÓN a estos principios fundamentales de fe sostenidos en común con
los adventistas del séptimo día, la Asociación Davidiana sostiene:
1. Que el don profético en la iglesia Adventista del Séptimo Día (por
medio del cual la iglesia fue traída a la existencia en 1844 y nutrida y
preservada por siete décadas) cesó su manifestación en 1915 y no se
manifestó nuevamente hasta 1930; y que esta cesación y remanifestación
tienen su paralelo con la cesación del don profético en el Antiguo
Testamento y su remanifestación en el Nuevo.
2. Que la
manifestación actual fue programada de acuerdo a los 430 años de la profecía
de Ezequiel 4, y que es la “adición” anticipada en Primeros Escritos, p.
277.
3. Que fue
manifestada nuevamente en la obra final para la iglesia para efectuar el
sellamiento de los 144,000 siervos de Dios (Joyas de los Testimonios,
Tomo 1, pp. 335, 336), y para dar poder y fuerza (Primeros Escritos, p. 277)
al mensaje del tercer Ángel (Apoc. 14:6-11) de tal manera que los 144,000
puedan ser dotados para llevar a cabo la última obra para el mundo, y para
juntar a todos sus hermanos de entre todas las naciones (Isaías 66:19, 20;
Apoc. 18:4).
4. Que la
destrucción de la cizaña de entre los primeros frutos de los vivos (Mat. 13:
30, 48, 49; Eze. 9:6, 7) resulta en la purificación de la iglesia.
5. Que
inmediatamente después los ángeles sueltan los cuatro vientos (Apoc. 7:1-3),
con lo cual resulta el tiempo de angustia y el levantamiento de Miguel para
liberar de él a todos aquellos cuyos nombres estén escritos en el libro de
vida del Cordero (Dan. 12:1).
6. Que el soltar los ángeles los cuatro vientos para que soplen sobre los
cuatro ángulos de la tierra (Apoc. 7:1), no anticipa una guerra mundial sino
más bien un decreto mundial impuesto por toda Babilonia por medio de la
imagen de la bestia, y que entonces nadie pueda comprar o vender sino sólo
los que adoren a “la imagen.” Apoc. 13; 15-17.
7. Que subsiguientemente, el tiempo de la angustia de Jacob (Jer. 30:7) que
pasan los 144,000, los hijos de Jacob, lógicamente desarrolla en su camino
hacia casa (Gén. 32:1, 24) a la tierra de sus padres (Eze. 36:28; 37:21,
25).
8. Que el evento memorable anterior causará que a los 144,000 se les cambie
sus nombres tal como sucedió con su padre Jacob (Gén. 32:28), y como un
cuerpo reciban un nuevo nombre que la boca del Señor nombrará (Isaías 62:2).
9. Que estos eventos resultarán en el establecimiento del Reino (Dan. 2:44;
Isa. 2:1-4; Miq. 4; Eze. 37), donde los 144,000, los que siguen al Cordero
“por donde quiera que va” (Apoc. 14:4), estarán en pie con Él en el Monte de
Sion (Apoc. 14:1) y allí reciben las riquezas de las naciones.” Isa. 60:5,
11.
10. Que con esta secuencia de eventos seguirá el Fuerte Clamor del ángel que
alumbra la tierra con su gloria (Apoc. 18:1), mientras que la otra voz
clama, “salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus
pecados, ni recibáis parte de sus plagas.” Apoc. 18:4.
11. Que en respuesta a esta llamada, muchas naciones dirán: “venid, y
subamos al monte del Señor, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en
sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de
Jerusalén la palabra del Señor.” Miqueas 4:2.
12. Que la Voz cesará de clamar cuando todos los santos hayan sido juntados
de todas las naciones. Entonces “vienen días, dice el Señor, en los cuales
enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la
palabra del Señor: E Irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el
oriente discurrirán buscando palabra del Señor, y no la hallarán.” Amós
8:11, 12.
13. Que luego seguirá la desintegración de la organización mundial de la
imagen de la bestia (Apoc. 19:1-3), el cierre del juicio investigativo de
los vivos (Apoc. 15:5-8), el fin del tiempo de gracia (Apoc. 22:11), y el
derramamiento de las siete postreras plagas sobre los impíos (Apoc. 16).
14. Que bajo la séptima plaga, las huestes preparadas para la guerra
del Armagedón pelearán, y serán destruidas por los ejércitos del cielo
(Testimonios, Vol. 6, p. 406 [Inglés]), y que Cristo aparecerá en toda su
gloria, destruirá el resto de los impíos, resucitará a los muertos justos (1
Tes. 4:14-17), e introducirá el milenio (Apoc. 20:5).
15. Que por un corto tiempo (Apoc. 20:3) de cien años (Isaías 65:20) después
del milenio, los impíos volverán a vivir otra vez y luego finalmente serán
destruidos por fuego (Apoc. 20:9), con lo cual todas las cosas serán
renovadas, y el plan original de Dios procederá al perfecto cumplimiento en
una eternidad ininterrumpida de gozo celestial (Apoc. 21:4).